El asistente analfabeto
Hace unos días, el Ministerio de Sanidad español y Microsoft presentaron Robin, un "robot que informa a los jóvenes a través de Messenger sobre enfermedades de transmisión sexual y consumo de alcohol".
Sin embargo, se encontraron con bastantes problemas. El robot, al acceder a través del Messenger, invita a los usuarios a expresarse de manera coloquial. Sin embargo, no es capaz de comprender consultas bastante sencillas y escritas de forma correcta, como "¿Puedo dejar embarazada a mi novia con un beso?" o "¿Puedo emborracharme con cerveza?".
Nos encontramos con el mismo caso que en anteriores ocasiones: servicios que pretenden comunicarse con las personas invitándoles a usar sus propias palabras, y sin embargo no utilizan tecnología de lenguaje natural. ¿Irá cambiando la tendencia?
